La escuela intermedia es una fase distinta y a veces va más allá de las sillas escolares o del propio conocimiento de una materia, es un nivel en donde los profesores deben recurrir a estrategias dirigidas que pueden sacar el mejor trabajo de sus alumnos.

Si como profesor te preparas con ciertas charlas en espacios como los que brinda TED o en seminarios o particularmente con el psicólogo de tu escuela, podrás identificar ciertos matices de tus alumnos y contarás con herramientas para apoyarlos.

Por ejemplo, hace poco les dejé todo un proyecto para una presentación y antes de que la presentaran vi que una de una mis alumnas salió corriendo desesperada.

Cuando escuché los gritos amortiguados desde el baño, sopesé mis opciones. Podría darle privacidad, o decirle que sabía por qué estaba llorando y ofrecerle tranquilidad.

Me decidí por un enfoque híbrido. Le dije que le daría un poco de espacio, pero volvería en unos minutos para ver cómo se encontraba. Le mencioné que si le preocupaba su presentación, que le podía ayudar.

Sabía que esta era su preocupación y muchos de los adolescentes no saben como enfrentar ese miedo, siempre sentada en su mesabanco y con un profesor que regularmente los mira a lo lejos, es normal que él u otros compañeros piensen que hay un gran abismo que separa al profesor de sus estudiantes.

Cuando comencé a irme gritó: ¡Espera profesor! ¿Cómo sabías que es por eso que estoy así?

Esto me abrió las puertas para poder ser empático con mi alumna y las cosas se resolvieron mucho más rápido.

Todos los chicos y en diversos niveles se enfrentarán a ciertos desafíos en su aprendizaje. Es difícil para cualquiera pararse frente a una audiencia, pero es especialmente difícil para los estudiantes de secundaria.

Tienen que hablar frente a sus compañeros cuyas opiniones les importan más a esta edad en la que es probable que sobreestimen el riesgo social y malinterpreten los comentarios.

Y bueno, tu y yo ya pasamos por ahí y sabemos que tanto en nuestros tiempos como en el de nuestros alumnos los estudiantes de secundaria son una raza incomprendida.

A menudo son agrupados con estudiantes de preparatoria o tratados como estudiantes de primaria, pero la escuela intermedia es una fase distinta que no podemos permitirnos descuidar.

En esta fase en particular, uno de los apoyos más importantes que puede ofrecer un profesor es mostrarle a los muchachos cómo asumir riesgos cuando están más inseguros.

Y bueno… sabemos entonces que a los preadolescentes debemos apoyarles para que transiten esta etapa de la mejor forma posible.

Por ejemplo, yo doy clases de matemáticas y si bien mi papel es darles las bases para estructurar su pensamiento matemático, el someterlos a presión así por que sí, no necesariamente les ayuda.

Los escáneres cerebrales muestran que no pueden priorizar o crear estrategias como los adultos.

También carecen de experiencia y perspectiva de vida, y piensan en polaridades. En un intento por evitar el fracaso, pueden exhibir tendencias perfeccionistas, hacer payasadas o apagarse por completo.

Harán todo lo posible para evitar dejar caer una muesca en los ojos de un profesor o de un compañero.

Una actividad que me ha ayudado es el de normalizar el fracaso, designando un horario regular para que los estudiantes compartan sus errores más productivos.

Sabemos que todos tenemos ciertas habilidades en algo y también sabemos que cometemos cometemos errores.

La idea es saber compensar una cosa con la otra y no darle un peso negativo cuando se comete un error (tanto por parte del alumno como del grupo).

Desglosar las habilidades y enumerarlas así como reconocer un error, asumirlo y mejorar, les dará otra perspectiva y tu clase fluirá mucho mejor.